{"id":217,"date":"2020-03-17T15:17:00","date_gmt":"2020-03-17T14:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/elblogdetribunatermal.com\/?p=217"},"modified":"2020-03-17T15:17:00","modified_gmt":"2020-03-17T14:17:00","slug":"las-termas-romanas-a-traves-de-los-pinceles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/2020\/03\/17\/las-termas-romanas-a-traves-de-los-pinceles\/","title":{"rendered":"Las Termas Romanas a trav\u00e9s de los pinceles"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-361\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/el-bancc83o.jpg?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>El ba\u00f1o, 1882, de Alessandro Pigna<br \/><br \/><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<p class=\"&quot;has-vivid-red-color\"><strong><em>Art\u00edculo de M\u00aa \u00c1ngeles Ceballos-Hernasanz. Doctora en Medicina y M\u00e9dica Hidr\u00f3loga.<\/em><\/strong><\/p>\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n estando sumergido en las aguas de cualquiera de nuestros balnearios no ha pensado alguna vez en c\u00f3mo ser\u00edan las Termas en la \u00e9poca de los romanos? <\/strong><!--more--><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para satisfacer esta curiosidad contamos con las obras pict\u00f3ricas de diversos artistas, coincidentes todos ellos en el siglo XIX, que si bien siendo de procedencias diversas, como Holanda, Italia, Santo Domingo, Inglaterra, Rusia o Espa\u00f1a, poseen unas caracter\u00edsticas comunes: la fascinaci\u00f3n por el mundo antiguo, su vida cotidiana y sus costumbres, el haber viajado a Italia y concretamente a Roma, Pompeya y Herculano, el ser hombres cultos, con una gran formaci\u00f3n en historia y adem\u00e1s haberse movido en el clasicismo (academicismo) a la hora de llevar a cabo sus obras.<\/strong><\/p>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-362\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/pompellanas-en-el-frigidarium.jpg?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>Pompeyanas en el Frigidarium, 1897, de Pedro Weing\u00e4rtner<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p><p>De la mano de estos nueve artistas: Lawrence Alma-Tadema, Niccolo Cecconi, Th\u00e9odore Chass\u00e9riau, John William Godward, Domenico Morelli, Pedro Weing\u00e4rtner, Alessandro Pigna, Fyodor Andreyevich Bronnikov y el espa\u00f1ol Manuel Ram\u00edrez Ib\u00e1\u00f1ez, vamos a hacer un recorrido por las distintas estancias de las Termas, descubriendo con qu\u00e9 magistral belleza han mezclado realidades de aquellos momentos, basadas en hallazgos arqueol\u00f3gicos, con fantas\u00edas propias de cada artista. Junto a ellos conoceremos aspectos de los personajes que frecuentaban los ba\u00f1os, as\u00ed como de los\u00a0 trabajadores que los manten\u00edan a punto, tanto en lo relativo a su subsuelo como en las propias Termas, y vamos a pararnos en algunos detalles de los objetos que con gran minuciosidad y exactitud nos han reflejado a trav\u00e9s de sus pinceles. En sus obras, especialmente en las de Alma-Tadema (Dronrijp, 1836 \u2013 Wiesbaden, 1912), se van a reflejar fragmentos perfectamente identificables de diversas Termas Romanas, como las de Diocleciano (inauguradas en el 305 d.C. y en funcionamiento hasta el 537 d.C, con capacidad para 3.000 personas) o las de Antonino, m\u00e1s conocidas como de Caracalla (iniciadas por Septimio Severo en el 206 d.C. y finalizadas por el propio Caracalla hacia el 217 d.C. en funcionamiento hasta el 537 d.C. con cabida para 2.000 personas). Este pintor mezcla con la libertad de un artista, en una misma obra pict\u00f3rica, estructuras arquitect\u00f3nicas y distribuciones de varias de ellas dando un resultado diferente a la realidad, pero a la vez permitiendo que lo retratado en su obra sea perfectamente reconocible. Otros de los artistas van a reflejar exclusivamente las Termas de Pompeya, donde se encontraban cuatro establecimientos diferentes: Las Termas Estabianas, las del Foro, las Suburbanas y las Centrales.<\/p>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-363\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/la-costumbre-favorita.jpg?w=693&#038;resize=474%2C700\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"700\" \/><figcaption><em>La Costumbre favorita, 1909, de Lawrence Alma-Tadema<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p><p><strong>Las Termas Romanas, motivo de inspiraci\u00f3n pict\u00f3rica<\/strong><\/p>\n\n<p>Comenzando por la arquitectura que nos muestran estas pinturas puede el espectador de las mismas hacerse una clara idea de la grandiosidad que representaban, no solo por las dimensiones que se deducen de sus perspectivas, con la profundidad necesaria para albergar en su interior, en el caso de las termas de Roma, a las miles de personas que a diario las frecuentaban, sino la dimensi\u00f3n y amplitud de los techos abovedados. Concretamente, Alma-Tadema, conocido como el \u201cpintor del m\u00e1rmol\u201d por la precisi\u00f3n y belleza con la que lo refleja en sus cuadros, nos muestra una arquitectura majestuosa, espl\u00e9ndida, con grandes columnas lisas exentas, de m\u00e1rmoles veteados que dan amplitud y espaciosidad a los diferentes recintos; o las representadas por Alessandro Pigna (1862\u20131919), acanaladas pero igual de imponentes; o las pilastras que resaltan algunas de las estancias.<\/p>\n\n<p>Otro punto a considerar son los suelos que, seg\u00fan la zona a las que est\u00e9n destinados, aparecen lisos en grandes planchas monocromas, favoreciendo la sensaci\u00f3n de una mayor dimensi\u00f3n, o en otras ocasiones son aut\u00e9nticos mosaicos, cuyas dovelas de distintos colores permiten dibujos geom\u00e9tricos, sin olvidar los dise\u00f1os limpios y\u00a0 elegantes de las escaleras tanto de acceso a las diversas estancias como a los propios ba\u00f1os.<\/p>\n\n<p>Los m\u00e1rmoles veteados parecen reservados para las paredes y sus frisos, haciendo toda una serie de combinados, que en parte compactos y en parte veteados, despliegan toda una gama\u00a0 de marfil, crema ros\u00e1ceo, vetas blancas y rojas, o en color negro, dando una imagen de lujo y elegancia tanto en la representaci\u00f3n de envejecido, abujardado, pulido o con vetas blancas; tambi\u00e9n el m\u00e1rmol rojo que da calidez y sensualidad, luminosidad y elegancia que a su vez puede tener vetas blancas en toda su extensi\u00f3n; o el marr\u00f3n que siempre da calidez, pero no faltan el rosa, el amarillo, el verde intenso con vetas o pigmentado. Algunos de los pintores, como John William Godward (Londres, 1861-\u00a0 1922), utilizan estos m\u00e1rmoles en las paredes como fondo de sus cuadros de Termas como \u00fanico tema decorativo y a la vez lo suficientemente sugerente para no tener que poner como ornamento nada m\u00e1s. Pero no pueden pasarse por alto las ba\u00f1eras individuales, en un blanco casi perfecto como reci\u00e9n extra\u00eddo de las canteras de los Alpes Apuanos, en Carrara, maravillosamente esculpidas y pulidas en un solo bloque. O bien, aunque no se reflejan en ninguna de las obras pict\u00f3ricas rese\u00f1adas, pod\u00edan ser a modo de grandes tinas de granito negro.<\/p>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-368\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/el-gran-bancc83o-1.png?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>\u00a0El Gran ba\u00f1o,\u00a0 1885, Niccolo Cecconi.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-369\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/la-casa-de-bancc83os-romanos-1.png?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>La casa de ba\u00f1os romanos, 1859, de Fyodor Andreyevich Bronnikov, uno de los pocos pintores que refleja la imagen de los ba\u00f1os solo para hombres.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-370\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/bancc83o-pompeyano-1880-1.jpg?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>Ba\u00f1o pompeyano, 1880, de Manuel Ram\u00edrez Ib\u00e1\u00f1ez (Arjona, 1856 \u2013 Madrid, 1925).<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p><p><strong>Un viaje al interior de las Termas<\/strong><\/p>\n\n<p>Inicialmente se entraba en el <strong>Vest\u00edbulo<\/strong>, lugar amplio, de tr\u00e1nsito, que distribu\u00eda la circulaci\u00f3n de personas hacia otras estancias m\u00e1s concretas. As\u00ed, la primera de ellas era el <strong>Apoditerium<\/strong> o vestuario, el lugar donde los ba\u00f1istas se desvest\u00edan a su llegada y se vest\u00edan una vez finalizados los ba\u00f1os. En la pared, a una cierta altura, hab\u00eda unas hornacinas sin puertas, que pod\u00edan ser de m\u00e1rmol o de madera, donde dejaban sus vestidos y pertenencias y en la parte baja, adosado a la pared, un banco continuo del mismo material. En este lugar esperaban los sirvientes, o <em>capsarii<\/em>, hasta que sus amos terminaban la larga jornada, que habitualmente era de varias horas, cumpliendo as\u00ed dos cometidos distintos, uno estar a disposici\u00f3n de sus amos por si estos terminaban antes su estancia en las Termas y poder ayudarles a vestirse, pero tambi\u00e9n vigilar sus pertenencias durante los ba\u00f1os.<\/p>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-371\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/el-tepidarium.jpg?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>El Tepidarium, 1853, de Th\u00e9odore Chass\u00e9riau<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-372\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/frigidarium.png?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>Frigidarium, 1856, de Fyodor Andreyevich Bronnikov.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p><p>Lo habitual era dirigirse inicialmente a la <strong>Palestra<\/strong> o zona de ejercicios f\u00edsicos, donde la persona comenzaba a sudar. Desde all\u00ed pasaba al <strong>Laconicum<\/strong> (sala de calor seco) o bien al <strong>Sudatorium<\/strong> (sala de calor h\u00famedo), para seguir activando y fomentando la traspiraci\u00f3n. Los siguientes lugares eran los conocidos como <strong>Conisteria<\/strong> o lugar de masajes y <strong>Olisteria<\/strong> lugar donde se aplicaban ung\u00fcentos.<\/p>\n\n<p>El primer espacio para tomar contacto con las aguas era el <strong>Caldarium<\/strong>, el aposento de mayores dimensiones y el m\u00e1s ricamente decorado. En \u00e9l pod\u00edan encontrarse el <em>alveus<\/em>, que se situaba en el centro y permit\u00eda que se sumergieran en su interior varias personas, los denominados <em>labra<\/em>, que eran dep\u00f3sitos m\u00e1s peque\u00f1os situados en los extremos del Caldarium, y las <em>ba\u00f1eras<\/em> individuales, pero de unas dimensiones que permit\u00edan de forma holgada sumergir el cuerpo y permanecer en dec\u00fabito supino durante minutos. En cualquiera de las modalidades, <em>alveus<\/em>, <em>labra<\/em> o <em>ba\u00f1era<\/em>, la persona permanec\u00eda sumergida, sin hacer movimientos. A la salida del ba\u00f1o se sentaba en los <em>troni solia<\/em>, o sillas con respaldo, para reposar unos momentos mientras se pasaba del calor del agua al calor ambiental, antes de pasar a la siguiente estancia.<\/p>\n\n<p>Una vez terminado el ba\u00f1o en el Caldarium era preciso hacer un reposo m\u00e1s intenso, de varios minutos, y para ello se pasaba al <strong>Tepidarium<\/strong> consistente en un lugar templado donde tambi\u00e9n era posible sumergirse en el agua a una temperatura indiferente o permanecer en sus instalaciones haciendo reposo en las bancadas al uso, sobre las cuales se extend\u00edan pieles de animales para evitar un contacto desagradable entre el cuerpo caliente y la piedra mucho m\u00e1s fr\u00eda. El siguiente recinto era el denominado <strong>Frigidarium<\/strong> o ba\u00f1o de agua fr\u00eda para terminar de provocar en el ag\u00fcista una estimulaci\u00f3n y tonificaci\u00f3n. Sol\u00eda ser una sala no muy amplia, con c\u00fapula bajo la cual sol\u00eda encontrarse el <em>baptisteria<\/em> o pilastra grande que conten\u00eda el agua fr\u00eda.<\/p>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-373\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/los-bancc83os-antonianos-o-de-caracalla.jpg?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>Los ba\u00f1os Antonianos o de Caracalla, 1899, Lawrence Alma-Tadema, una de las pocas pinturas que representa los ba\u00f1os mixtos de hombres y mujeres.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-374\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/bancc83o-en-pompeya.jpg?w=474\" alt=\"\" \/><figcaption><em>Ba\u00f1o en Pompeya, 1897, Pedro Weing\u00e4rtner, en donde puede apreciarse el brasero o fuculus.<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p><p>Las termas pod\u00edan tener, adem\u00e1s, si se lo permit\u00edan las dimensiones del establecimiento, un recinto para el ba\u00f1o fr\u00edo pero situado en el exterior, sin techumbre, denomin\u00e1ndose entonces <strong>Natatio<\/strong>, dado que este \u00faltimo al ser m\u00e1s amplio permit\u00eda incluso hacer movimientos e incluso nataci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n<p>Si las Termas en cuesti\u00f3n eran grandes pod\u00edan constar de dos Tepidarium y dos Frigidarium, para que se pudiese hacer un circuito m\u00e1s fluido, o incluso para hacer una separaci\u00f3n entre hombres y mujeres, pues si bien inicialmente se permit\u00eda el acceso conjunto de hombres y mujeres a todas las zonas, con el tiempo se fue buscando la separaci\u00f3n por sexo, para lo cual se marcaban itinerarios o incluso horarios diferentes. Esta puede ser una de las causas por las cu\u00e1les en las diferentes obras de los artistas reflejados predominan los cuadros con mujeres y s\u00f3lo Alma-Tadema en una de sus obras los muestra juntos y Fyodor Andreyevich Bronnikov (Rusia, 1827-1902), refleja la estancia y el ba\u00f1o s\u00f3lo para hombres.<\/p>\n\n<p><strong>Los trabajadores y esclavos<\/strong><\/p>\n\n<p>En el desenvolvimiento habitual de las Termas hab\u00eda diferentes hombres y mujeres que permanec\u00edan trabajando en diversos oficios durante todo el tiempo en el que permanec\u00edan abiertas, tiempo que variaba con la \u00e9poca del a\u00f1o. As\u00ed, en el invierno el horario era de la \u201chora quarta\u201d (de las 9.46 a las 10.31 horas en el c\u00e1lculo actual) a la \u201chora duod\u00e9cima\u201d (de las 15.42 a 16.27 horas actuales), mientras que en el verano la apertura iba de la \u201chora quinta\u201d (de las 9.29 a las 10.44 horas) a la \u201chora duod\u00e9cima\u201d (de las 18.17 horas a 19.33 horas). Esto puede explicar la diferente luminosidad reflejada en los cuadros, desde una hora m\u00e1s temprana en los de Alma-Tadema a momentos m\u00e1s entrados en el atardecer como los reflejados por Domenico Morelli (N\u00e1poles, 1826 \u2013 1901), o Pedro Weing\u00e4rtner (Porto Alegre, 1853 \u2013 1929).<\/p>\n\n<p>Alma-Tadema ha representado a tres de estos trabajadores queriendo darles toda la importancia de ser los \u00fanicos personajes en el cuadro, sin restarles ni un \u00e1pice de protagonismo. Uno de ellos es ese esclavo que permanece en el subsuelo de las Termas, soportando altas temperaturas y haciendo un gran esfuerzo f\u00edsico para abastecer de madera el gran horno o <em>Furnum<\/em>, avivando las llamas y procurando que no cese la actividad en el <em>Hypocaustum<\/em>, consistente en un sistema de calefacci\u00f3n que circulaba por el suelo, inventado por el ingeniero romano Cayo Sergio Orata, que permit\u00eda tener caliente el suelo del Tepidarium y en mayor medida el del Caldarium y el agua contenida en \u00e9ste destinada a abastecer los ba\u00f1os de mayor temperatura, as\u00ed como garantizar que el calor circulara por los <em>tubuli<\/em> o conductos de barro cocido distribuidos por las paredes de estas dos estancias. Estos esclavos calzaban unos <em>caligae<\/em>, zapatos propios de los trabajadores romanos que cubr\u00edan todo el pie, consistentes en un cuero dispuesto en forma de tiras para favorecer la traspiraci\u00f3n, unido a una gruesa suela tambi\u00e9n de cuero y todo ello sujeto al tobillo por una correa para favorecer la sujeci\u00f3n del pie y la pierna. Se puede ver que como \u00fanica vestimenta lleva el <em>subligaculum<\/em> o t\u00fanica de lino y un cintur\u00f3n fuertemente ajustado a su cuerpo que le permite sujetar la ropa, pero tambi\u00e9n reforzar su zona lumbar en el trasporte de pesos.<\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-3 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-375\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/strigils-y-esponjas.png?w=474\" alt=\"\" data-id=\"375\" data-link=\"https:\/\/elblogdetribuna.wordpress.com\/strigils-y-esponjas\/\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-376\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/en-el-tepidarium-1913.png?w=474\" alt=\"\" data-id=\"376\" data-link=\"https:\/\/elblogdetribuna.wordpress.com\/en-el-tepidarium-1913\/\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-377\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/en-las-termas-1909.png?w=474\" alt=\"\" data-id=\"377\" data-link=\"https:\/\/elblogdetribuna.wordpress.com\/en-las-termas-1909\/\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>De izquierda a derecha:\u00a0 Strigils y esponjas, 1879 de Lawrence Alma-Tadema; En el Tepidarium, 1913, y En las termas, 1909, ambos de John William Godwar.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n<p>\u00a0Tambi\u00e9n hab\u00eda esclavos dentro de las Termas, ya fuera porque las personas que acud\u00edan a ellas llevasen sus propios sirvientes, como puede comprobarse en los cuadros de Domenico Morelli o Niccolo Cecconi (Firenze 1831 \u2013 1901), o bien porque los servicios eran prestados por esclavos dependientes de las Termas, como ocurre en los cuadros de Alma-Tadema. En este \u00faltimo caso hay que diferenciar entre quienes atend\u00edan a los hombres y quienes atend\u00edan a las mujeres.<\/p>\n\n<p>Los ba\u00f1eros, todos ellos esclavos, esencialmente estaban en los lugares donde se hac\u00edan los ba\u00f1os calientes o templados, para ayudar a los clientes a introducirse en los mismos y para ayudarles a salir de las ba\u00f1eras individuales. Igualmente eran los encargados de la limpieza de toda la superficie corporal de quien estaba sumergido en el agua, lo cual hac\u00edan con las esponjas; tambi\u00e9n utilizaban con destreza los <em>estrigil<\/em>, instrumento del cual se hablar\u00e1 m\u00e1s adelante. Su ropa era sencilla consistente en un <em>subligar<\/em> o <em>subligaculum cictus<\/em> de lienzo enrollado varias veces alrededor de las caderas y anudado. Las mujeres eran atendidas por esclavas o <em>balneatrix<\/em>, y al igual que los ba\u00f1eros manejaban con cuidado y rapidez las esponjas y los <em>estrigil<\/em>. Vest\u00edan un <em>subligaculum<\/em> consistente en una sencilla y ligera t\u00fanica, y calzaban unos botines que les permit\u00edan deambular por todas las instalaciones de las Termas protegiendo sus pies del calor irradiado por el suelo. Portaban a modo de toallas lienzos de lino para que las ag\u00fcistas cubrieran su cuerpo a la salida del ba\u00f1o.<\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter columns-3 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-378\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/baleatix.png?w=474\" alt=\"\" data-id=\"378\" data-link=\"https:\/\/elblogdetribuna.wordpress.com\/baleatix\/\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-379\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/balneator.jpg?w=474\" alt=\"\" data-id=\"379\" data-link=\"https:\/\/elblogdetribuna.wordpress.com\/balneator\/\" \/><\/figure><\/li><li class=\"blocks-gallery-item\"><figure><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-380\" src=\"https:\/\/elblogdetribuna.files.wordpress.com\/2020\/03\/trabajador-romano.png?w=474\" alt=\"\" data-id=\"380\" data-link=\"https:\/\/elblogdetribuna.wordpress.com\/trabajador-romano\/\" \/><\/figure><\/li><\/ul><figcaption class=\"blocks-gallery-caption\"><em>De izquierda a derecha tres obras de Lawrence Alma-Tadema: Balneatrix,\u00a01876; Balneator, 1877; y Trabajador romano,\u00a01884.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n<p><strong>Utensilios utilizados en las Termas Romanas<\/strong><\/p>\n\n<p>Tal vez sea Alma-Tadema el m\u00e1s fiel al momento y a la escena narrada en sus cuadros, debido en parte a su gran afici\u00f3n a la fotograf\u00eda, que hizo que tuviese una gran colecci\u00f3n de ellas, unas efectuadas por \u00e9l mismo y otras compradas con ocasi\u00f3n de sus viajes a Roma y su estancia por las ruinas reci\u00e9n descubiertas de Pompeya y Herculano. Este material fotogr\u00e1fico le permiti\u00f3 tener un perfecto conocimiento de los objetos que se encontraban en las excavaciones arqueol\u00f3gicas como el <em>strigil<\/em> o <em>estrigilo<\/em>, consistente en un objeto de metal, largo y fino que pod\u00eda estar m\u00e1s o menos contorneado, cuyo fin era la utilizaci\u00f3n como rascador o arrastrador, que permit\u00eda la limpieza del cuerpo al pasarlo sobre la piel de forma suave pero firme y as\u00ed arrastrar la capa de aceite o ung\u00fcento que se hab\u00eda aplicado sobre la piel en los Olisteria. Su uso era totalmente com\u00fan en las Termas. Tambi\u00e9n pod\u00edan utilizarse los <em>strigil<\/em> antes de sumergirse en el ba\u00f1o para quitar las c\u00e9lulas muertas y favorecer la transpiraci\u00f3n. Pod\u00edan ser aplicados por los esclavos o por la propia persona que tomaba el ba\u00f1o como se observa en el cuadro titulado \u201cStrigils y esponjas\u201d.<\/p>\n\n<p>Otro de los objetos perfectamente representado por Alma-Tadema son las esponjas naturales, extra\u00eddas del mar por los <em>urinatore<\/em>, que permit\u00edan frotar toda la superficie corporal de una forma suave. S\u00f3lo se impregnaban en agua, pues a\u00fan no se hab\u00eda descubierto el jab\u00f3n, y eran de gran tama\u00f1o y muy valoradas gracias a su gran capacidad de absorci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Un nuevo objeto presente en las Termas son los braseros o <em>fuculus<\/em>, consistentes en una pieza singular cuya funci\u00f3n era calentar el ambiente y cuyo material era de bronce. Sol\u00edan encontrarse en el Apoditerium, como aparece representado en el cuadro Ba\u00f1o en Pompeya de Pedro Weing\u00e4rtner, o en el Tepidarium, como en el cuadro de igual nombre de Th\u00e9odore Chass\u00e9riau (Lim\u00f3n, isla de Santo Domingo, 1819 \u2013Paris, 1856), donde refleja las Termas del Foro de Pompeya, pero tambi\u00e9n pod\u00edan encontrarse en un \u00e1rea abierta como la Palestra. Ten\u00edan patas para estar separados del suelo y no da\u00f1arlo con el calor desprendido.<\/p>\n\n<p>Y un \u00faltimo objeto que no pod\u00eda faltar en las Termas eran los <em>sculponae<\/em>, consistentes en unas sandalias con suela de madera en relieve por la parte que daba a la planta del pie y un tac\u00f3n delantero y otro trasero en la parte que daba a la calzada y se un\u00edan al pie mediante una cincha de cuero. Un dise\u00f1o que permit\u00eda resistir las altas temperaturas del suelo del Caldarium y la humedad no s\u00f3lo existente en \u00e9l, sino tambi\u00e9n en el Tepidarium y Frigidarium. Tan s\u00f3lo lo mostr\u00f3 en un cuadro Niccolo Cecconi, dado que el resto de los artistas han preferido mostrar a los ba\u00f1istas descalzos.<\/p>\n\n<p>Gracias a todos estos pintores, su destreza con los pinceles, su maestr\u00eda con el dibujo, su capacidad creativa y su aptitud para mostrarnos el pasado, podemos tener una visi\u00f3n m\u00e1s real de c\u00f3mo fueron las Termas Romanas.<\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p><p>11 revisiones Se ha unificado Dividir<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de M\u00aa \u00c1ngeles Ceballos-Hernasanz. Doctora en Medicina y M\u00e9dica Hidr\u00f3loga. \u00bfQui\u00e9n estando sumergido en las aguas de cualquiera de nuestros balnearios no ha pensado alguna vez en c\u00f3mo ser\u00edan las Termas en la \u00e9poca de los romanos?<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-217","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reportaje"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/217","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=217"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/217\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=217"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=217"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tribunatermal.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=217"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}